La intervención se sitúa en lo alto del barrio de San Juan, en Las Palmas de Gran Canaria. Se trata de la antigua Batería de Artillería de Santa Isabel, una construcción fortificada con un rico patrimonio militar deteriorado por atentados vandálicos y por el paso del tiempo.
Se trata de una zona con vistas privilegiadas de la vertiente este de la capital, desde La Isleta hasta la Punta de Gando y de todo el cauce del barranco de Guiniguada hasta la cumbre de Gran Canaria, perfecto para realizar un paseo y retroceder a la época de la I y II Guerra Mundial, cuando defendían tanto el Puerto como la entrada terrestre de Jinámar.
La propuesta trata de generar un punto de encuentro y un centro de trabajo compartido, dedicado a las artes ambientales, y un centro de alojamiento integrado para artistas. En primer lugar se mantiene la parte superior de la batería –donde se ubicaban los cañones de artillería-, el bunker de mando o del telégrafo y los pequeños nichos donde se almacenaba la munición.
La intervención se basa en un gran prisma rectangular que se apoya en sus dos extremos, que contiene la biblioteca, la sala de exposiciones cubiertas y el alojamiento para los artistas. Bajo este cuerpo se genera una gran plaza cubierta, que da acceso a una salón de actos al aire libre (en un extremo) y a una cafetería (al otro).
Este prima rectangular se materializa mediante perfiles de acero lamina, recubiertos de madera laminada encolada homogénea y con un cerramiento perimetral de unidades de vidrio aislante. Consiguiendo así unas vistas continuas desde el interior del prisma hacia el barranco del Guiniguada y hacia la Batería.
Con el fin de conectar todos los niveles se genera una rampa que va uniendo plaza, prisma de actividades y finalmente la antigua batería de infantería. El acceso al complejo se genera asumiendo los caminos preexistentes, un pequeño sendero que comunica con lo alto de la batería y la pista de tierra que se sitúa al pie de la batería. Ambos conectan la intervención con el Barrio de San Juan de manera peatonal y solo se permitirá el acceso rodado para los vehículos de carga necesarios para el buen funcionamiento del centro.
En general, la propuesta pretende recuperan un elemento abandonado y reconvertirlo en un centro cultural al servicio del Barrio de San Juan y de la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria.